El uso de biosensores puede extenderse a muchísimos campos, ya que si se tiene el receptor biológico adecuado esta tecnología se puede aplicar a determinar prácticamente cualquier sustancia química o biológica. Muchas sustancias pueden ser detectadas mediante el uso de un biosensor.

Introducción

Numerosas sustancias como drogas, toxinas, patógenos, moléculas orgánicas (urea, glucosa, colesterol, antibióticos, etc.), agentes patógenos de las guerra química y bacteriológica, células vivas (células bacterianas, levaduras como Candida Albicans, linfocitos B.), hormonas, péptidos, plaguicidas, disruptores endocrinos, proteínas (albúmina, insulina, inmunoglobulinas, antígenos) son susceptibles de ser detectadas mediante el uso de un biosensor.

Los avances biotecnológicos

Los espectaculares progresos que ha experimentado la biotecnología en los últimos años, permiten hoy en día obtener proteínas específicas frente a prácticamente cualquier sustancia química o biológica cuyo peso molecular sea superior a 200 D. Un claro ejemplo de ello, es la producción de anticuerpos monoclonales específicos frente a cualquier contaminante ambiental orgánico, a través de la síntesis de haptenos y a la tecnología de hibridoma.

Campos de aplicación

Aunque la aplicación fundamental de los biosensores se halla en el campo del diagnóstico clínico, no podemos olvidar su espectro de acción en otros campos igualmente importantes como el medioambiental, la industria agroalimentaria, la farmacéutica, el control de procesos industriales o la detección de agentes bioterroristas, por citar algunos.

El campo médico es el que más claramente se ha beneficiado (y seguirá haciéndolo) de la utilización de biosensores, no solo en la realización de análisis clínicos sino también en el descubrimiento de nuevos fármacos, en el desarrollo de órganos artificiales o en la monitorización in-vivo de los pacientes.

Ejemplos de nanobiosensores en el diagnóstico precoz de enfermedades y otros ámbitos de la medicina.